Historia

La Escuela de Artes Plásticas de la Universidad Nacional (ahora Escuela de Arte y Comunicación Visual) nace en los albores de la fundación de la institución de educación superior con un plan de estudios y una situación singulares. (…) Alumnos y profesores se ven compelidos a realizar sus labores en un espacio físico que hasta la fecha había sido un matadero municipal. Su ubicación junto un río hacía que el lugar se inundara con frecuencia durante la estación lluviosa según nos dice Margarita Fuscaldo directora de la institución en ese entonces.


Por otra parte, y como gran contraste, la estructura académica de la escuela, reviste facetas particulares que le otorgan una condición especial. (…) el personal y aquellos que diseñaron el perfil institucional se inclinaron por definir pautas y propósitos que fuesen nuevos y garantizaran una diferencia esencial de otras escuelas estatales del mismo campo de estudios. Posiblemente, por esta situación, e inspirada por la idea de la universidad necesaria con la que surge la Universidad Nacional, la Escuela de Artes Plásticas define un programa de trabajo en concepto de escuela singular. (…) El acento está en la idea de aprendizaje a expensas de la noción de enseñanza. Visto de esta manera, el proceso incentiva el trabajo del alumnado para resolver problemas y se aprende en la medida en que se profundiza en la búsqueda de soluciones motivado por la necesidad de resolución.

Este trabajo de construcción de conceptos y plataformas conceptuales es tutelado por el profesorado que sirve de guía y crítica durante el desarrollo de proyectos vinculados con la realidad. El concepto es verdaderamente actual y revolucionario para los usos tradicionales de las instituciones universitarias asociadas con la formación artística. En este sistema se perciben los ecos de las formas de abordar el acto educativo propuestas por varios arquitectos distinguidos de este país para la recién fundada Escuela de Arquitectura de la Universidad de Costa Rica; propuesta que fue polémica en ese entonces.

El componente de la investigación es un pilar básico en la formación del profesional de las artes en este plan de estudios y marca una diferencia sustancial con la manera en que se educan profesionales en las artes visuales en otras instituciones superiores. Este acento en el estudio meticuloso como requisito de la expresión se mantiene hasta hoy en la Escuela de Arte y Comunicación Visual como una herencia del primer plan de estudios y mantiene la singularidad en la educación artística que ha dado buenos frutos a la institución y le ha hecho proyectarse al medio artístico con propuesta de calidad y fuerza, en sus conceptos y procesos de relación entre discurso y recursos técnico-plástico-estéticos.

Este plan inicial se mantuvo en la Escuela de Artes Plásticas por espacio de aproximadamente dos décadas, después las cuales se produce una revisión que intenta adaptar los planteamientos del plan inicial con nuevas realidades y exigencias de formación que responden al pensamiento y percepción de un grupo de profesores con nuevas inquietudes. El plan de estudios se revitaliza por medio de una visión crítica que implicó reformas y conllevó cambios que incluyeron la permanencia y la innovación.

El empeño y decisión de Fuscaldo consiguen que su pequeña “revolución” contribuya a la concesión de un espacio en la bodegas de la Escuela de Topografía, lugar que se asignó como edificio para el desempeño de la educación artística de la Universidad Nacional y que ha sido transformado con el tiempo para alojar hasta hoy a la institución.


Tomado de: Colección UNA extensión universitaria con arte #2 Escuela de Arte y Comunicación Visual por Hernández E., Rodríguez T. (2014). Heredia, Costa Rica: EUNA.